Es curioso como relacionamos los conceptos llorar con tristeza y reír con felicidad, pero no nos damos cuenta que podemos llorar de felicidad y muy de vez en cuando, reír de tristeza.
Pensamos muchas veces que, al estar tristes la única manera que va a conseguir que nos sintamos mejor va a ser llorar. Cuántas veces hemos estado solos, apenados por cualquier situación, buscando refugio en alguna parte de este mundo y es curioso como parecemos escondernos tras las letras de canciones, pero no cualquier tipo de canciones no, sino canciones melancólicas, tristes, desoladoras… Canciones que te hacen llorar y es ahí justo en ese momento cuando liberamos todas nuestras emociones y cuando te das cuenta, que por muy triste que estés tienes que levantarte y seguir hacia delante. Aunque, ¿por qué, en vez de llorar en esas situaciones, no buscamos algo que nos produzca diversión?
Tenemos la palabra llorar metida en el campo semántico de la tristeza y no es del todo cierto, pues si nos paramos a pensar es en los momentos más felices bien sean del día, la semana, el mes, el año o incluso de nuestras vidas, cuando nuestras lágrimas han salido al exterior.
Desde que llegamos a este mundo el llanto en la felicidad, nos ha ido acompañando a lo largo de nuestros días. El día que nacimos nosotros, ya había alguien que lloraba de alegría, nuestra madre. En ese momento se sentía tan feliz, que no reía, sino que compartía su felicidad con el resto de las personas a través del llanto. A medida que vamos creciendo son cada vez más frecuentes las situaciones en nuestras vidas que nos hacen ser felices o que hacen que nos sintamos bien, no todas esas situaciones consiguen hacernos llorar, pues solamente son aquellas que recordaremos por el resto de nuestras vidas o que en ese mismo instante que te estabas sintiendo bien, tú querías expresar tu felicidad llorando.
Muchas personas pueden buscar un significado a <<llorar de alegría>> es más, muchos científicos o filósofos (ej.: Charles Darwin) han intentado buscárselo, pero creo que cada uno debe de tener su propia definición. Para mí, el llorar en los momentos más felices es que, estamos acostumbrados a que nos pasen situaciones alegres pero cuando nos sucede algo que no estamos acostumbrados a ver o sentir, de la única manera que puedes compartir tu felicidad plena con el mundo es, esbozando una sonrisa y dejando ver unas pequeñas lágrimas sobre tus mejillas, de esa manera puedes estar seguro que ese momento pasará a tu historia personal por ser uno de los más felices de tu vida, ya que tu cuerpo, ha reaccionado mostrando una oposición de dos gestos muy simples: Llorar y sonreír.
<<Hay sonrisas que no son de felicidad, sino de un modo de llorar con bondad.>> Gabriela Mistral

Tú entrada, Alba, es bastante buena y reflexiva. Comparto la opinión de que en los momentos tristes no hay que esconderse detrás de canciones tristes y llorar de tristeza sino arreglar nuestros problemas enfrentándonos a ellos. No obstante me daba la impresión de que al principio empezabas con un tema y pasabas a otro sin avisar, pero en general esta bien desarrollado y me ha gustado.
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